El blanqueamiento es uno de los tratamientos estéticos más consultados. También es uno de los que genera más expectativas poco realistas. Aquí explicamos cómo funciona, qué puedes esperar y por qué siempre parte con una evaluación.
Cómo funciona
En el blanqueamiento en clínica el dentista protege las encías y aplica sobre los dientes un gel aclarador. El gel actúa sobre los pigmentos del diente y aclara su tono. No desgasta el esmalte ni “pinta” el diente.
Según el color inicial y el resultado buscado, puede planificarse en una o más sesiones. Revísalo en blanqueamiento por sesión.
Qué resultados son realistas
- El resultado varía entre personas. Depende del color de base y del origen de las manchas. Los tonos amarillentos suelen responder mejor que los grisáceos.
- Aclara el diente natural, no los materiales. Las tapaduras, carillas y coronas no cambian de color. Si tienes restauraciones visibles, puede ser necesario renovarlas después para igualar el tono.
- No es permanente. El color se mantiene más o menos tiempo según tus hábitos, y puede necesitar mantención.
Qué debe estar resuelto antes
El blanqueamiento se hace sobre una boca sana. Antes hay que tratar:
- Caries y restauraciones filtradas, para que el gel no llegue al nervio.
- Encías inflamadas o con sarro. Muchas veces una limpieza previa ya mejora de forma visible el color.
- Sensibilidad dental importante, que debe evaluarse primero.
Por eso el paso inicial es el examen: ahí se define si el blanqueamiento es adecuado para ti y qué resultado se puede esperar.
En qué casos no se recomienda o se posterga
- Embarazo y lactancia.
- Menores de edad, salvo indicación del dentista.
- Caries activas o enfermedad de las encías sin tratar.
- Alergia conocida a alguno de los componentes del gel.
Sensibilidad: lo más frecuente
Es común sentir sensibilidad al frío durante el tratamiento y los días siguientes. Suele ser pasajera. Si te ocurre, comentáselo al dentista: existen medidas para reducirla.
Cuidados después
- Durante los primeros días, modera los alimentos y bebidas que tiñen: café, té, mate, vino tinto, bebidas cola y salsas oscuras.
- Evita fumar. El tabaco es una de las principales causas de que el color se pierda.
- Mantén el cepillado y el uso de hilo dental.
- Asiste a tus controles y limpiezas.
Sobre los productos de venta libre
Las pastas “blanqueadoras” ayudan a remover manchas superficiales, pero no cambian el color interno del diente. Los remedios caseros con bicarbonato, limón o carbón pueden desgastar el esmalte o irritar las encías. Si buscas aclarar el tono, lo más seguro es hacerlo con supervisión profesional.
¿Quieres saber si el blanqueamiento es para ti? Agenda tu diagnóstico en Clarity, en Entre Lagos.
Este artículo es informativo y no reemplaza una evaluación clínica.